SOBRE EL ALBOROZO OBAMIANO.

Publicado el 5 de Noviembre, 2008, 17:04. en General.
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Pues aseguran que las elecciones presidenciales de los EE.UU. las ha ganado el señor Obama, paradigma de la democracia, la tolerancia, el buen hacer y la sabiduría máxima, a tenor de las loas que le cantan los políticos, los periodistas, los tertulianos y los idiotas sin graduación en todos los panfletos y en programas, programitas y programetes hertzianos.
La verdad es que ignoro lo suficiente sobre el señor Obama y sus propuestas como para no caer en la tentación de comentarlas. Sin embargo, los florilegios de los ibéricos tolemócratas, o democrantes, o gilícratas, o tolegilis, o togilícratas; en fin, todas las combinaciones entre tolerante, demócrata y gilipollas que ustedes puedan imaginar, las cuales -como en el ciceroniano conteo de tontos- tenderán al infinito, me hace pensar que el chasco de los múltiples necios va a ser de órdago.
Porque es posible que el señor Obama dijera que podría reunirse y hablar con el fulanito Chávez, con el menganito Evo, o con el zutanito Zapatero. Cuantas menos camisas de once varas le salieran en la campaña, tanto mejor para él. Y puede que, incluso, hable con ellos, todos a la vez o por separado. Y hasta que los invite a tomar el té, o el carajillo de rigor, lo que acostumbren.
Pero los que piensen que el Presidente Obama va a olvidarse de la retirada de las tropas españolas de Irak -fea cosa-, dejándoles empantanados, no conoce ni lo que es Estados Unidos, ni lo que es la política internacional de un país serio.
Porque los demócratas y los republicanos estadounidenses podrán diferir en muchas cosas -no tantas, seguramente, como nos cuentan aquí, de la misma forma que tampoco se diferencian gran cosa PSOE y PP-; pero todos ellos suelen ser gentes que aman a su Patria, y que jamás la venderán o consentirán que la humillen. Por lo tanto, el gesto de Rodríguez -el simbólico de permanecer sentado al paso de la bandera de los EE.UU., y el material de la retirada con el rabo entre las patas- tiene el mismo significado para un presidente USA, sea cual sea: el que hace estas cosas, no es un aliado fiable. Unos le pondrán mejor cara que otros, y hasta pueden invitarle a un café con leche y pastitas; pero en el fondo será lo mismo, y el tiempo lo demostrará.
Otro tema es el de la seriedad en política internacional. Cualquier persona razonablemente inteligente debe entender que esta es una materia en la que un cambio de Gobierno no puede significar un giro total. Los compromisos internacionales no atan a los gobiernos, sino a las naciones; y el incumplimiento de una obligación suele ser muy mal vista aunque cambie el representante del país.
Ni Obama va a reproducir la vergonzosa huída a que Rodríguez sometió a nuestras tropas, ni va a tolerar que los paletos bananeros de Hispanoamérica se le suban a las barbas, ni va a darse el pico con un papanatas europeo que quiere aliarse con los amigos de los del 11-S.
Y si lo hiciera, el que no tendría mucho futuro por delante sería el señor Obama, porque Estados Unidos -bien que el imperio les haya llegado demasiado jóvenes- son un país lo suficientemente serio como para tomar, en tal caso, medidas drásticas.

(Publicado también en La Tribuna de España)