SOBRE EL "POLLO".

Publicado el 2 de Junio, 2008, 16:23. en General.
Referencias (0)

Difunto de hace unos meses, cuando en compañía de otros muchos alborotadores -autodenominados antifascistas, lo cual les da patente de bestia- fue a por la lana de atacar -en la valerosa propoprción de 20 ó 30 a 1- a un presunto simpatizante nazi, y salió con el trasquilón de que ese uno sabía defenderse y se defendió. A consecuencia de ello, el pollo quedó descrestado y el circo de los sinvergüenzas montó la bufonada del ataque fascista, que tan buenos réditos sigue dando aún despues del destronamiento del padrecito Stalin.
Los fascistas -que no somos fascistas, pero vaya, para que los tontos lo entiendan- somos malos malísimos. Somos peligrosos a más no poder, enemigos de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad y, si me apuran, hasta de la ley de la gravedad, por aquello de la rima. Somos violentos -violentísimos, la repera de violentos-, y en cuanto nos atacan dos docenas per cápita nos enfadamos. No nos comemos los niños crudos porque los preferimos asados, como los pollos, y porque -en el caso de los niños- ya se encargan sus madres -antifascistas, generalmente- de matarlos previamente.
Los antifascistas -como el difunto "pollo"- son modelo de moderación, de buenas intenciones, de liberalidad, comprensión y eso tan de moda, tolerancia.
Por todo ello, no debería haber ningún problema en difundir la palabra, la buena nueva antifascista del antifascista "pollo", que en la paz del microondas descanse. Pero hé aquí que no; que la difusión de su página web -inmediatamente retirada de la red, probablemente por modestia de sus deudos, pero puesta a buen recaudo previamente por algún manitas-, sin otro añadido que algún comentario introductorio, puede resultar un delito de calumnias, de injurias o de -vaya usted a saber- maltrato animal.
Pienso -en mi habitual inmodestia- que el delito de injurias y calumnias a la sociedad es la mera existencia de pollos descerebrados; pero los descerebrados pollos, gallos, gallinas y gallináceas de la turba judicial opinan lo contrario, con la agravante de que ellos tienen la balanza por el fiel y le pueden dejar caer todo el peso de los platillos al despistado que se salga del redil.
Total, que un mi amigo, que cometió el error de creer en la libertad de expresión, se ha visto acosado y a punto de persecución judicial, simplemente por difundir lo que el fenecido Carlos "el pollo" había dejado escrito de su zarpa y teclado.
A consecuencia de ello ha tenido que clausurar su blog, que no nombraré para que la brigada de delitos informáticos, los fiscales, los jueces y los robaperas no sientan la tentación de preguntarme educadamente, como si fuese un pollo cualquiera, o de la forma normal en los de su clase con los de la mía. Aunque, como los fascistas somos algo cabezones -más que nada porque tenemos razón-, seguro que mi amigo volverá a deleitarnos con sus comentarios, absolutamente lógicos y razonables, sobre una realidad ilógica y desatinada.
Y como los fascistas -que seguimos sin ser fascistas, ya saben; pero por seguir dándole un toque de luz a tanto cerebro débilmente iluminado- somos más bien rebeldes para con el desorden establecido, ahora voy y les pongo el enlace a un archivo "pdf" que recoge las humanitarias y caritativas palabras e ideas -ustedes dispensen, es un decir- del pollo inutilmente llamado Carlos, para que ustedes puedan disfrutarlas en plenitud.