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Lamentablemente, don Leopoldo Calvo Sotelo -fallecido expresidente del Gobierno- ha sido recordado, sobre todo, por el 23-F. Todas sus glorias parlamentarias se han centrado en el hecho de que estuvo en un lugar y una fecha determninados. Y, desde luego, es lo mejor por lo que se le puede recordar. Porque recordar, como hace en 20 Minutos un tal Fernando G. Urbaneja, que fue presidente de Renfe y procurador en Cortes en el franquismo, cuadra mal con la propaganda de demócrata de toda la vida y de luchador antifranquista que han glosado generosamente. Curioso antifranquismo el de ser procurador y ocupar puestos de designación en la empresa pública. Aunque quiza el antifranquismo viniera definida por la derrota sufrida en unas elecciones para procurador por el tercio familiar en Lugo -dato que el mismo periódico y autor cuentan- en las que perdió "por ser monárquico y democristiano". Por cierto, curiosa dictadura la que permite que se presenten a las elecciones los antifranquistas democristianos, siempre y cuando lo hagan dentro de la Ley, como no puede ser menos en cualquier Estado serio.
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