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Bien, hermanos; hemos llegado a la jornada de reflexión, así es que vamos a reflexionar. Mi primera reflexión es que, aunque en teoría hoy no se puede hacer campaña electoral, cuando he ido a comprar el pan -como el difunto hijoputa Umbral, al que tanto éxito le dio la frasecita- he visto los mismos carteles de propaganda que ayer. Lo cual me exime de mayor explicación sobre el motivo de mantener mi personal y unidireccional publicidad de AES en mi cabecera. Mi segunda reflexión es que, en tal eventualidad como esta de hace cuatro años, el PSOE reventó la jornada de reflexión manifestándose ilegalmente. La espontaneidad de las manifestaciones y algaradas quedó de manifiesto cuando se demostró que los mensajes del pásalo partieron de teléfonos oficiales del PSOE y, además -como ya tengo más que dicho- uno es perro viejo y sabe cómo se convocan manifestaciones espontáneas. El hecho de que las de Fuerza Nueva acabaran con los antidisturbios repartiendo estopa, y las de los sociatas con un gimoteante Rajoy quejándose en la tele, es otra historia. Mi tercera reflexión es la de que si los periódicos digitales pueden publicar encuestas y sondeos prohibídos por la Ley Electoral con el subterfugio de hacerlo desde otro país, yo -que, sinceramente, no tengo ni la menor idea de dónde está ubicado físicamente el servidor que me aloja- no voy a ser menos. Y además, lo solucionaría fácilmente con un simple cambio en la fecha y la hora de publicación, cosa que no voy a hacer porque para hipócritas y mentirosos ya están los de costumbre. Por ejemplo, los que paran el reloj para terminar sus chanchullos dentro de plazo, hecho ocurrido en el Congreso por los años de la redacción de la mojada Constitución felizmente reinante, y que fue muy comentado.
Total, que tenía previsto hoy, precisamente hoy -por aquello de no ser menos que nadie, y tocar lo necesario-, no diré que hacer propaganda, pero sí cumplir con un derecho que me asiste -recuérdese que el voto secreto es un derecho no un deber- y es el de dar publicidad a mi intención de voto. No obstante, desde la intervención de don Carlos Martínez Cava en el programa La quinta columna -radio Intercontinental- del pasado día 6, no lo tengo tan claro. Vino a decir el señor Martínez Cava -tienen el archivo sonoro aquí o en el enlace anterior para descarga, y el asunto de referencia está por el minuto 36 ó 37- que el patriotismo que AES profesa no tiene nada que ver con el patrioterismo inútil del PP -evidentemente estoy de acuerdo en ello, caso contrario nunca se me ocurriría votarles- consistente en arroparse con la Bandera de España de manera puramente folclórica. Pero añadió que tampoco tenía nada que ver con el patriotismo de los grupos de extrema derecha. Y yo no soy de extrema derecha, ni de derecha de ninguna clase. Pero el lenguaje de hoy día es el que es, y esa referencia a grupos de extrema derecha, en el momento y la circunstancia en que se hizo, no me ha gustado nada. Me gustaría saber si para AES los de extrema derecha con los que no tienen nada que ver son los que nos confesamos Nacionalsindicalistas. O -como es mi caso- Nacionalsindicalista en lo ideológico, y franquista en lo emocional. Y a mucha honra. Me gustaría saber si en AES hay sitio para los que en su día militamos en Fuerza Nueva, en Falange Española de las JONS y en Juntas Españolas -trayectoria personal que con mucho gusto explicaré a quien tenga curiosidad, pero que no hace al caso en este momento-, y que hemos pensado que AES podría ser nuestro sitio. Mañana votaré AES. Pero, -siento decirlo- con mucha menos ilusión de la que lo hice en la última convocatoria. Con una cierta sensación de mal menor; de lo que os parezca menos malo, lo cual, si bien compatible con el voto, no lo es con la militancia y el compromiso. Mañana tendrá mi voto, y espero que pasado mañana haya lugar para aclarar lo necesario, y AES sea lo que hasta ahora he creído de buena fe que era. De no ser así, seguirá contando con mis respetos -eso se lo ha ganado por la claridad y reciedumbre conceptual y de lenguaje, por llevar ante el juez a los criminales mientras los demás miraban a otro lado, por el valor y la consecuencia-, pero mi sitio volvería a estar a la intemperie. Buen sitio, por otra parte. Y mucho más lleno de lo que nadie se imagina, a la espera del buen señor del romance.
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Panem et circenses
AES: Rafael López Diéguez.
Debate público en "La Quinta Columna"
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