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Nueva ordenanza que quiere evitar que la prostitución se le vaya de las manos -dice El Correo Digital- y que pretende sacar de la calle a los profesionales del sexo, un colectivo mayoritariamente formado por inmigrantes sin papeles y, en el caso de Miribilla, por nigerianas de entre 19 y 25 años. Lo que a mí -perdonen, soy un malpensado- no me queda claro, es si esa ordenanza bilbaína pretenderá beneficiar a esas prostitutas mayoritariamente inmigrantes, o proteger la industria nacional.
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