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Esos gamberros que, además de la agresión a una mujer que les reprochaba que tirasen piedras contra su casa, han tenido la desfachatez de añadir el escarnio, gritando “pégame, que soy menor. A ver si te atreves”. El cachondeíto de estos niñatos de mierda no es algo extraordinario; es algo que las estúpidas leyes vigentes llevan tiempo favoreciendo y promocionando. Hoy -ayer- ha sido la agresión a esta mujer de Medina del Campo; hace unos meses, la orden de alejamiento de su domicilio familiar dictada contra un padre que le propinó un leve zapatillazo a una hija vaga en exceso. No hace mucho, aquella madre que pedía a los servicios sociales que se hicieran cargo de su hija, porque ella no podía hacer carrera de la niña, menor para no poderle dar dos guantazos, pero mayorcita para largarse durante días con un maromo de 19 años. Desde hace mucho, mucho tiempo, los profesores agredidos en las aulas. La única voz sensata que he oído en mucho tiempo sobre estos asuntos, es la de D. Emilio Calatayud Pérez, Juez de Menores de Granada, que pueden ustedes encontar aquí.
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