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Porque resulta que 30 clínicas abortistas se han puesto en huelga, en protesta por sentirse -dicen- amenazados y criminalizados, así como las mujeres que se han sometido a un aborto. Se quejan, concretamente, de ser considerados como "monstruos, mafiosos y delincuentes".
Bien, señores, es que eso -"monstruos, mafiosos y delincuentes"- es lo que ustedes son. Díganme, si no, cómo calificar a quienes hacen cosas como las que muestran las fotos con las criaturas más indefensas. En cuanto a las mujeres que se someten a un aborto, puede que la ley no las criminalice; pero es evidente que son criminales de la peor clase. Parece ser -según las asociaciones provida-, que el aborto conlleva una serie de trastornos psicológicos para la que ellos llaman madre y yo defino como asesina. Y uno, que siempre se ha sentido inclinado a la justísima Ley del Talión, piensa que acabar en un psiquiátrico de por vida, o por lo menos tener pesadillas, depresiones profundas, y acabar suicidándose, es lo menos que le puede pasar a quien asesina a su hijo. Fundamentalmente, a la zorra que lo asesina porque para parir no está preparada, pero para copular indiscriminadamente sí. Y como creo en que existe una Justicia inmanente, que acaso no veamos con la celeridad que nos gustaría, pero que ahí está, me regocijo imaginándome lo que en sus noches insomnes recodarán los carniceros que se dicen médicos.
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