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El etarra Igor Portu, detenido ayer cuando llevaba encima una de las pistolas robadas en Francia -esas de las que Rodríguez y RuGALcaba decían que no importaba que ETA las tuviera, sino que no las usara-, resulta que se hizo pupa al resistirse a la detención. Todos sabemos que lo primero que hace un delincuente -y los terroristas los primeros- es quejarse de malos tratos, torturas y todo lo que se les pase por la imaginación. Para eso -los etarras fundamentalmente- están bien adoctrinados. Lo que no se es -ya puestos a ser denunciado por estos hideputas a los que médicos y jueces siempre creen- por qué no se recupera de verdad la memoria histórica, y aplicamos la Ley de Fugas de la nunca suficientemente bien ponderada IIª República.

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