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El que la asociación de familiares de presos de ETA 'Etxerat' ha iniciado este sábado en un local de la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, es de suponer que con la anuencia del señor obispo, Juan María Uriarte, pues la prensa no trae la noticia de que haya pedido la intervención de la Fuerza Publica para desalojarlos.
Como esto -la complicidad de la Iglesia baska con el terrorismo- viene de atrás, desde que los kuras usaban los konfesionarios para esconder las metralletas, las sakristías para la goma-2, y las ambulantzias de káritas para transportar etarras, lo unico que me queda decir al respecto es que alguien -por ejemplo otro hermano en el Episcopado que aún conserve algo de dignidad- debería tomar cartas en el asunto y enviar la pertinente información al Vaticano. Otra cosa me queda por decir, y es que este encierro presentaría, en cualquier Estado serio, una oportunidad de oro para enchiquerar a quien sea menester, habida cuenta de que esatán todos juntitos y revueltos. Algo más, de lo que me me akabo de dar kuenta: basta ser un iletrado de SMS para hablar batúa. Pero esto es una conclución particular que no es de este mundo. Del del encierro, digo.



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