"NUESTRA SENTENCIA"

Publicado el 1 de Noviembre, 2007, 13:27. en .LA TRIBUNA DE ESPAÑA.
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Las declaraciones de doña Pilar Manjón, presidenta de la asociación 11 -M Afectados por el Terrorismo, han dejado las cosas en su sitio: es su sentencia; la sentencia que querían los que estaban empeñados en eximir de toda sombra de culpa a ETA y, por ende, en culpar de la matanza del 11 de marzo de 2004 a la participación de tropas españolas en la postguerra de Iraq.

Se muestra la señora Manjón satisfecha de saber qué explotó -aunque la sentencia afirma que fueron varias clases de explosivo-; se muestra contenta de que «la teoría etarra ha decaído en los hechos probados»; y unicamente le preocupa saber si la sentencia ha "recogido los porqués".

Previamente, lo que preocupaba a la señora Manjón era que a su asociación le hubieran dado el mismo número de pases que a la AVT: «Todas las víctimas para abajo, los peones negros y los conspiradores en la sala, así es como trabaja la justicia».

En fin: que ni siquiera a la hora de conocer una sentencia que -es de suponer- debía resultarle a la par dolorosa y gratificante, la señora Manjón ha olvidado su papel. El papel de acusadora mediática, de fiscal golpista, de comunista que comercia con la sangre de los muertos.

Porque, señora Manjón, su dolor como madre que ha perdido un hijo salvajemente asesinado es comprensible y merece compasión y respeto. Pero -dicho sea, y valga la redundancia, con todos los respetos- es mucho más digno el dolor de mi compañera de trabajo que perdió en los mismos atentados a su sobrina, una cría que marchaba a estudiar, como su hijo. Mucho más digno el dolor de un -hoy quiero llamarle así- amigo, proveedor de artículos de oficina para mi trabajo, que perdió a su hija entre los hierros retorcidos de aquellos trenes.

Su dolor, señora Manjón -que no niego ni discuto- parece más una mercancia: La pobre madre, angustiada y dolorida, que se levanta acusadora -como sombra hamletiana-, pero no para perseguir al culpable, sino al partido político contrario.

Y yo, señora Manjón, que en su día estuve a favor de la guerra de Iraq y di mis razones para ello; que consideré necesario el envío de tropas españolas a la supuesta misión de "mantenimiento de la paz" -como los actuales Afganistan y Líbano, y el pretérito Kosovo-, no voy a defender al Partido Popular, porque es innegable que parte de responsabilidad tuvo, por no haber limpiado las estructuras de mando policiales de individuos más servidores de su partido que del Estado.

Pero, señora Manjón, sus advertencias previas la definen: recurriría la sentencia si no indicaba como responsables a los gobernantes de entonces, por lo de la participación en Iraq.

Usted sabrá, señora Manjón, lo que se siente cuando se hace mercadería política de la sangre del propio hijo.