¡CUÁNTO BORREGO CON DERECHO A VOTO...!

Publicado el 27 de Octubre, 2007, 12:24. en .LA TRIBUNA DE ESPAÑA.
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Para empezar -aunque en una sociedad normal y sana no sería menester hacerlo- hay que decir que el individuo que insulta y golpea a una mujer, ni es hombre ni es nada: es una vulgar excrecencia humanoide de una sociedad enferma. Es un vulgar australopiteco, cuyo lugar sería el zoológico. Aunque también hay que reconocer que, en esta sociedad de mierda que nos han hecho, acaso decir que un hombre jamás le pondría la mano encima a una mujer sea un síntoma de machismo.

Pero en este caso -desgraciada muestra de cuan bajo podemos caer- hay más de un tema que analizar.

El primero, la inmunda actitud de ese fulano, desecho de una civilización podrida. Un individuo que agrede a una chica verbalmente, sin que medie previamente ninguna provocación es, como poco, un cerdo. Si a continuación la agrede físicamente, es un sinvergüenza, un cobarde, un animal indigno de vivir en sociedad. Esto es así, y no hay quien lo mueva.

Pero la extraordinaria difusión televisiva, que ha convertido el hecho en un acto circense, ha hecho pasar por alto algún detalle. Por ejemplo, que la patada que se observa debió ser simplemente lo que los practicantes de artes marciales llaman "marcar el golpe", porque de habérsela dado de manera efectiva, la pobre chica habría quedado inconsciente como poco. Y tampoco le debe haber dejado las secuelas psicológicas que se pregonan, puesto que la joven no se ha privado de continuar sus salidas nocturnas con sus amigas, según dice la prensa que ha declarado ante el juez.

Esto -quede claro- no quita gravedad al hecho, porque lo repugnante no es que la agresión tenga secuelas -que afortunadamente no parece haberlas tenido graves- sino el simple hecho de que se produzca.

Y más grave aún, que la justificación del bestia irracional sea que estaba borracho y no sabía lo que hacía. ¿Alguien le obligó a emborracharse? ¿Alguien le obligó a tragarse una tortilla de pastillas variadas? No, ¿verdad? Lo hizo por su voluntad y por su gusto. Pues que apechugue con las consecuencias. ¿Es que los borrachos y los drogadictos tienen carta blanca para todo? Pues ya va siendo hora de que dejen de tenerla.

Pero también es hora de que otras cosas se pongan en su sitio. Por ejemplo, hablar de agresión racista. Por lo menos, que los manipuladores de opinión se lean el diccionario de vez en cuando. En este caso, podrá hablarse de xenofobia, pero no de racismo; porque aunque la pixelación de las imágenes de la cámara del tren lo dificulten, en ellas y en otras posteriores -como la que se adjunta, procedente de la prensa- se observa claramente que la chica agredida no es de raza distinta a la del animal agresor. Personalmente conozco a más de una mujer autóctona con el mismo tono de piel y los mismos rasgos que a mi, particularmente, me resultan muy atractivos.

Pero de racismo, nada; y bien harían los inmigrantes de cualquier lugar en no tocar las narices con ese tema, cuando tantos de los suyos se agrupan en asociaciones -pandillas, bandas-, racistas y xenófobas... contra los españoles, de lo cual, para no ser menos, se adjunta muestra fotográfica por gentileza de "Los Invasores".

Cuando hace poco -acaso menos de un mes- han sido detenidos tres o cuatro inmigrantes de orígen hispanoamericano, por haber cometido varias violaciones al grito de "puta española", no me parece que tengan mucho de qué quejarse en el sentido de la xenofobia.

Y, finalmente, queda el tema del borreguismo. Porque ahora, cuando las imágenes han salido en televisión, y todos los periódicos han escrito abundantemente de ello, y todas las radios han prestado sus ondas al asunto, los españoles preguntados se manifiestan partidarios de que el cobarde sinvergüenza sea encarcelado. Y todos -Ministro de Justicia, el autodenominado rojo Bermejo, incluído- arremeten contra los jueces, y contra los fiscales, por no haberlo entrullado, y amenazan con expedientes a los que han aplicado las medidas previstas por la Ley para estos casos.

Este es el quid de la cuestión: la Ley. Yo -como particular- metería a ese cabrón cobarde en la cárcel; y lo llevaría desde el juzgado a la celda a patadas. Pero el juez y el fiscal están sujetos a la Ley. Y las leyes -señores borregos, cándidos bobalicones- la hacen los gobernantes y las aprueban los parlamentarios que ustedes eligen con sus votos cuatrienales.

¿Quien tiene la culpa de que las leyes vigentes favorezcan al criminal, al ladrón, al agresor? La respuesta, a poco que se piense, es obvia. Pero por si algún tonto despistado me lee, se lo diré claro: los gobiernos que han presentado estas leyes al parlamento, y los diputados y senadores que las han aprobado, y los electores que los llevaron al Parlamento.

No soy yo, desde luego, quien defienda a los jueces, y menos aún a los fiscales que actualmente padecemos. Pero cada palo debe aguantar su vela, y en este caso los palos a los que se debe reclamar son los gobiernos de don Felipe González, don José María Aznar y don José Luís Rodríguez Zapatero. Ellos, los que hicieron las leyes y los que no las modificaron al ver los resultados -y los diputados que aprobaron sus idioteces, y los votantes que los eligieron- tienen la responsabilidad de que España sea un lugar donde delinquir es barato, donde todos -inmigrantes y nacionales- estamos vendidos al capricho de cualquier sinvergüenza, de cualquier borracho, de cualquier drogadicto, de cualquier hideputa.

Como hombre, y como español, le pido perdón a esta joven ecuatoriana. Y como hombre y como español, exijo la inmediata reforma de la legislación vigente, para que los animales que van por el mundo avasallando, agrediendo, molestando, insultando, tengan su merecido rápida y contundentemente.

Pero todos, sean nacidos en España o fuera de ella.