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Los de mascotas, fundamentalmente perros, que el año pasado alcanzaron la cifra de 14.000, y en el primer semestre de este año ya ascienden a más de 8.000. Tremenda noticia, por lo que supone de insensibilidad, de maldad y de utilitarismo. Los perritos que ilusionan, como si fueran un juguete que ni sufre, ni siente, ni llora, en las consumistas Navidades, al llegar las vacaciones molestan y se arrojan -como un juguete roto- a la basura. Pero, ¿se puede esperar otra cosa de una sociedad que almacena a sus ancianos y a sus niños?
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