|

Felizmente subvencionado por el Ministerio de Cultura -toma cultura-, y por el Ayuntamiento de Madrid, se celebró ayer el Día del Orgullo Gay. Gay a secas, no Gay-ardón, salvo por el lado de la subvención.
La verdad, me resulta muy difícil comprender que alguien -por muy enfermo mental que sea- pueda sentirse orgulloso de salir a la calle con esas pintas zafias, groseras, inhumanas. Más aun me cuesta entender que alguien en su sano juicio salga a la calle a media tarde casi en pelota picada, o sin casi.
En cambio, no me cuesta nada entender que los poderes competentes -incompetentes- no sólo lo autoricen sino que lo apoyen y lo sufraguen. Con ciudadanos así, todo es más fácil ¿verdad?.

La clave -pienso- está en lo que atestigua El Mundo que gritaba un fulano: "Esto es maravilloso. Viva la democracia y abajo el fascismo" gritaba un canoso jubilado.
Pues si; esto lo aclara mucho: la democracia -esta democracia liberal, partitocrática, antidemocrática- es una mariconería, y las personas normales no tienen más recurso que alistarse al fascismo militante.
Bienvenidos seáis, hermanos que os neguéis a ser sodomizados desde el poder.
|