SOBRE LA PULSERITA.

Publicado el 2 de Junio, 2007, 11:04. en General.
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La que el asesino De Juana Chaos se niega a ponerse para que los consentidos de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias le puedan tener localizado, única condición para que este hijo de puta se vaya a su casa tranquilamente.
Es lógico. Este supermachote, que tras cien días de huelga -juerga- de hambre aún tiene ímpetu para llevarse a la concubina a la ducha; que tiene fuerzas para entrar por su propio pie al hospital, acaso porque, como a los toros mansos, el aroma del chiquero le reanima; que ha aprovechado la estancia hospitalaria para ponerse en orden la popa, no va a aceptar ahora que le coloquen una pulserita. ¡Mariconadas a él!
Por eso, ofrezco a Instituciones Penitenciarias la idea de que sustituya la pulsera por este collar de la foto. Y bien apretadito, que el machote De Juana lo aguanta todo y ya está sano, sanote.
Comprenderán ustedes que, si me inclino al chungueo sobre este tema, es porque ya doy por inútil cualquier otra cosa.
El asesino De Juana Chaos ha hecho con el Gobierno lo que le ha venido en gana. Se ha choteado de las Instituciones, del Gobierno, del aparato judicial y de todo el mundo. Y, evidentemente, va a seguir exactamente igual.
El asesino De Juana ha conseguido ser el indicador del buen talante de Rodríguez hacia ETA; el símbolo de sus buenos oficios y disposición a la transigencia y a la indecencia. Lo sabe y lo aprovecha.
Veremos mañana, acaso hoy, salir al asesino -con o sin pulserita, da lo mismo- rodeado de sus amiguetes etarras, de su concubina, de los escoltas que le ponga el Gobierno para su tranquilidad -no para la nuestra-, y de la prensa servil.
Veremos al hijo de puta pasear con más tranquilidad y cachondeo de la que ya lo hemos visto. Y Rodríguez nos dirá que eso no es de su negociado; y Fernández de la Vega dirá que se ha cumplido la Ley. Y los gilipollas que adoran la televisión se quedarán tan tranquilos, porque el proceso de paz funciona.
Pero en todo esto -acaso porque mi deber es la esperanza- veo algo positivo. Logrado el objetivo de hacer del asesino De Juana un símbolo, cumplida su función en la estrategia etarra, ahora ya no sirve. Al menos, sirve para bastante menos de lo que hubiera servido su defunción. Ya no es una banderilla que agitar en la guerrilla urbana, ya no es un logro a conquistar. Estará en la calle, haciendo -como hasta ahora, para qué nos vamos a engañar- lo que le salga del escroto. Y eso, pasada la euforia victoriosa de los primeros mítines y ruedas de prensa, ya no venderá.
Lo siento -no mucho- por ti, asesino. Pero desde el momento en que salgas definitivamente a la puta calle, estás condenado a valer más muerto que vivo. Estarás condenado a vivir la vida de muchos de tus amenazados: con escoltas hasta para hacer pipí. Estarás condenado a no saber cual de los amiguetes gudaris que te ponga ETA te va a ultimar cuando haya que dar un empujoncito a algún proceso. Condenado por tus mismos amigos, por los mismos asesinos que ahora te aplauden.
Porque, saliendo a la calle, estás condenado a muerte, cabrón.
Y quiera Dios que sea pronto.