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Comenzada oficialmente ayer, con las marrullerías y navajazos traperos habituales, y a la cual me incorporo, movilizando este modesto diario personal por lo que pueda valer. Durante muchos procesos electorales recientes he sido fervoroso militante del partido absolutamente mayoritario en España: la abstención. No encontraba nada que fuera, en palabras de José Antonio, menos malo. De los partidos que los Presupuestos Generales del Estado hacen grandes, subvencionándolos o proporcionándoles corruptelas a las que amorrarse, mejor ni hablar. Ayer o anteayer, sin ir más lejos, el Congreso aprobaba la posibilidad de que los bancos pudieran condonar sus deudas a los partidos políticos; es decir, que se vayan atando los machos los sufridores de hipotecas y créditos, porque de algún sitio van a salir los cuartos para "perdonar" los agujeros bancarios del PTOE, del PP, de IU, y no digamos de los separatistas-terroristas catalans, baskos, galegos, andalusíes y demás fauna del latrocinio institucional. El Partido Terrorista Obrero Español de la memez histórica y vuelta a la IIª República y la Guerra Civil; el Partido Popular del complejo, la componenda y el acojone; el Partido Comunista, tan arcaico que ni se ha enterado de la caída del Muro de Berlín, no son opciones para un español que sepa lo que es España y lo que va en el envite. Las otras opciones, las agrupadas en el conjunto de los partidos patrióticos, difícilmente han logrado en alguna ocasión vencer mi antipatía natural hacia el secesionismo, el personalismo y los diálogos bizantinos en torno a lo accesorio que les impedía darse cuenta de que es España lo que está en juego.
Pero desde hace aproximadamente un año, en que empecé a conocer la existencia de ALTERNATIVA ESPAÑOLA, me he ido afirmando en la idea de que era un grupo con las ideas claras; con la gallardía de hablar sin complejos; con la honradez de defender lo que hay que defender, y con lo que hay que tener bien puesto. Y con propuestas útiles, ajustadas a la realidad del día a día, y respuestas claras a los grandes temas de fondo. No soy de derechas, sino Nacionalsindicalista, que es otra cosa. Pero pienso que, hoy por hoy -sobre todo, habida cuenta de que los otros que se pelean por este nombre andan más a la greña entre si, dilucidando cual de ellos, fósiles ya, absorbe o rechaza, que no estoy seguro del método, más carbono 14, que preocupándose de que no se les muera la Patria entre la discusión- Alternativa Española refleja fielmente todo lo fundamental de lo que creo. No soy afiliado de AES; no tengo más voz que la mía, ni más representación que la que quieran otorgarme quienes me conocen. Simplemente, creo llegado el momento de una definición clara para los años que se avecinan; años que -ejerzo de profeta con el ferviente deseo de equivocarme- cada vez se asemejarán más a los que creíamos superados. Estas son mis razones para poner en mi cabecera habitual el reclamo del voto para Alternativa Española. Y aquí están el enlace de ALTERNATIVA ESPAÑOLA para que quien lo quiera pueda visitar la página, si no lo ha hecho aún.
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