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Que a partir de la próxima semana, tal vez como regalo por las fiestas patronales de San isidro, hará con cargo a fondos públicos las operaciones de cambio de sexo en la unidad de trastornos de identidad de género, presentada por el Consejero de Sanidad, señor Lamela, en el día de ayer. Don Manuel Lamela es el mismo señor Consejero que no ha tenido a bien tomar ninguna medida, ni siquiera pronunciarse, sobre las clínicas abortistas que arrojan los restos humanos a la basura. Tal cual. Acaso don Manuel Lamela estaba muy ocupado preparando esta nueva unidad de mariconeo para preocuparse de que los niños que sus putas madres asesinan con cargo a los cuartos que el señor Lamela y sus cómplices nos roban a todos, tengan siquiera un entierro digno. Tampoco la señora Presidenta de la autonomía madrileña ha tenido a bien decir nada al respecto, de lo cual me parece poder deducir que a doña Esperanza Aguirre no le importan los miles de abortos que realizan las clínicas que su Gobiernito sufraga, vía concierto con la sanidad pública, pero si le preocupan profundamente los/las trastornados. Esto, a mi modo de ver, demuestra dos cosas: la primera, que la señora Aguirre es tonta -pero tonta con master- porque pensar que los/las trastornados genéricos la van a votar por facilitarles el tijeretazo, es del género idiota. Lo segundo, que al PP de Madrid le importan mas las fiestas de los maricas, el orgullo gay de Gay-ardón, el corte o adición de colita, el aborto libre y pagado por todos para las golfas, que atender en condiciones a los ancianos en los centros de salud, a los niños en las guarderías, y a los ciudadanos en general en sus enfermedades, en las cuales se les abandona salvo que provengan del botellón o de la cópula indiscriminada. Y mire, señora Aguirre: con mis impuestos, si puedo evitarlo, no. A usted la va a votar su padre. Y encarezco a todo el que tenga progenitores conocidos que haga lo propio.
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