SOBRE EL "LEVANTAMIENTO".

Publicado el 2 de Mayo, 2007, 10:46. en General.
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El de unos cuantos -según distintas fuentes, desde unas decenas a unos millares- individuos catalogados como jóvenes, en el entorno de la plaza del 2 de mayo de Madrid.
También según las fuentes, en la madrugada de ayer -1º de mayo- unos cuantos jóvenes celebraban el 2 de mayo -aunque particularmente dudo de que sepan lo que es-; según otras fuentes, celebraban el 1º de ídem; y en este supuesto, estoy completamente seguro de que no saben qué es eso del trabajo.
El caso es que los individuos en cuestión celebraban lo que fuera a base de botellón; esto es: a base de emborracharse como cosacos, molestando a los vecinos, enmerdando las calles y tomándose a pitorreo a la policía.
Por una vez -y probablemente sin que siente precedente- la policía fue enviada a cumplir su obligación de defender a los ciudadanos que pretenden dormir de madrugada. Y los jóvenes se liaron a pedradas y botellazos contra la policía, porque no iban a renunciar a su derecho humano de hacer el bestia y pasarse por allí mismamente los derechos de los demás, que para eso somos demócratas, digo yo.
El caso es que la coincidencia de fechas me lleva a una reflexión, que es la de comparar a estos esforzados jovenes borrachuzos con los de hace un par de siglos casi año por año. Los de hoy se enfrentan con la policía porque no les dejan emborracharse de madrugada en la calle, utilizando lo que es de todos como su antro particular. Los de hace 199 años, se enfrentaban a la mejor caballería del mundo en su momento, porque les imponían desde fuera reyes y leyes.
Los de hoy, con la botella en la mano; los de ayer, con la navaja cabritera. Los de hoy, quejándose a papá/prensa -me han pegao-; los de ayer, desjarretando los caballos del hijo de tabernero, gran duque de Berg, Joaquín Murat.
Es lo que va de ayer a hoy. Ayer, España -los españoles de a pie, sin sus dirigentes naturales al frente, por su propia decisión y su propio ímpetu y su propia decencia- daba al mundo una esperanza frente al vencedor de Europa. Hoy, los niñatos se enfrentan a la policia porque les impelen a largarse con viento fresco de un sitio donde sus salvajadas molestan.
No protestan por las leyes y los reyes extranjeros; no se enfrentan por la dignidad de la Patria -¿saben lo que es eso?-; no luchan con los lanceros de Murat porque les han sojuzgado; no. No se enfrentan en demanda de un puesto de trabajo digno, por un trato de seres humanos.
Se enfrentan a la policía -como una diversión más- porque no les dejan emborracharse en la vía pública de madrugada. A estos cretinos les meten en una reserva donde puedan beber, drogarse y copular como bonobos, y tan contentos.