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Las que se rasga la prensa, las teles, las radios, los mindundis y los tontolabas, al saber que una pareja de la Guardia Civil procedió a identificar unos meses antes de los atentados del 11-M a uno de los asesinos, encontrándole en el vehículo que conducía varias camisas robadas y tres cuchillos de grandes proporciones, pero sin detenerlo por ello. ¿Qué hace la Guardia Civil? ¿Cómo es posible que no le detuviera?, se preguntan los botarates de la prensa y -lo que es peor- del Tribunal. Acaso, señores periodistas, señores magistrados y señores imbéciles, porque así lo disponen las Leyes que han aprobado los políticos. ¿Se imaginan la acusación de abuso de autoridad, xenofobia, racismo y demás, si llega ese pareja a detener al morito? Parece que lo estoy leyendo: La Guardia Civil no se ha adaptado a la democracia, detiene a los ciudadanos por simple gusto. no respeta los derechos humanos ni las leyes... ¡que la disuelvan! ¿A que si? ¿A que hubiéramos oído y leído esto? Pues sean consecuentes, señores: si la Guardia Civil no detuvo al futuro asesino es porque las leyes no lo permiten; porque llevar tres cuchillos de tamaño familiar es una simple falta administrativa, y robar unas camisas no merece el menor desvelo de los jueces. Cambien las leyes y -sobre todo- cambien a quienes las hacen para proteger a los asesinos, ladrones, robaperas, chulos y sinvergüenzas.
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