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Que esa es la excusa, la legitimidad moral y el respeto a la vida, para poner de patitas en la calle al asesino De Juana Chaos. Es de suponer que la misma legitimidad moral con que los cómplices del Gobierno asesinan a más de cien mil personas cada año, en los vientres de sus putas madres. Es de suponer que la misma legitimidad moral con la que RuGALcaba y sus cómplices socialistas saquearon los fondos reservados, a cuenta de pagar una pandilla de mafiosos de segunda categoría para crear los chapuceros GAL. Es de suponer que con la misma legitimidad moral con que dieron un golpe de estado el 13 de marzo de 2004. Un Golpe de Estado -aviso para tontos- es la subversión del orden establecido. Y el 13 de marzo se subvirtió la legalidad del proceso electoral. Todo ello, dicho sea sin mencionar la cada vez más evidente posibilidad de que el asesinato de 200 personas fuera un simple accidente -como gusta de llamarlos Rodríguez- porque se les fue de las manos el acuerdo con ETA para favorecer un cambio de Gobierno. RuGALcaba se ha bajado los pantalones, poniendo la cara por su amigo y presidente, y prestando la popa en su nombre. Rodríguez, como es su costumbre, calla. Calló -como puta- durante interminables horas cuando el atentado de Barajas. Calla -como puta- ahora. Ya habrá tiempo de hablar, dice el gilipollas. Y los tontolabas sociatas tan contentos en su oceánica cobardía, en su estulticia supina, en su blandengería de fantoches sin hueso, ni nervio, ni sustancia. Es de suponer, por ultimo, que por muy tontolabas que sean los sociatas políticamente correctos, tendrán las cortitas luces precisas para darse cuenta de que esta cesión gubernamental -ignominiosa bajada de pantalones ante ETA- supone la quiebra definitiva del Estado de Derecho. Lo cual significa -digámoslo, porque los tontos lo necesitan así de clarito- que cualquiera está legitimado moralmente -toma de ahí, RuGALcaba- para barrer esta tiranía.
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