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Convocada por Alternativa Española, tuvo lugar ayer (11 de enero) una concentración en la calle Ferraz, a la puerta del PSOE, exigiendo la dimisión del inutil presidente Rodríguez. Según fuentes de los organizadores, la Delegación del Gobierno había acotado el espacio que este organismo consideraba suficiente, aduciendo que a ese tipo de acto no acudiría mas de dos o tres centenares de personas. Sobre esta premisa, la Delegación del Gobierno envió nueve furgones de policía. Muchos furgones parecen, en principio, para tan menguada expectativa. Ignoro la capacidad de estos furgones, pero en las lecheras de hace unos años cabían cómodamente de diez a quince personas, cosa que puedo atestiguar de primera mano. Incluso rebajando los cálculos, y pensando que un policía con su equipo correspondiente ocupe más que un simple detenido, creo que la Delegación del Gobierno envió un policía por cada diez presuntos asistentes.
Como quiera que desde antes de la hora oficial de la convocatoria las previsiones gubernamentales habían sido multiplicadas por diez -vamos, que los doscientos previstos eran ya dos mil, y subiendo- la policía consideró oportuno y necesario enviar un helicóptero, no se sabe si para cerciorarse de la asistencia o en previsión de los desmanes que, de ser los convocantes los amigos del Gobierno, se hubieran producido. Lastimoso este hecho, no por la presencia policial, a pié o en las nubes, cosa que a las personas de bien nunca molesta (al menos mientras sean policías, y no agentes provocadores, que haberlos haylos), sino por el desvío de recursos a donde no hacían falta alguna. De verdad, señora Delegada del Gobierno, no necesita usted enviar nueve furgones policiales y un helicóptero para vigilar a los manifestantes convocados por Alternativa Española, o por cualquier otro grupo nacional. No vamos a irnos despues a robar tiendas por ahí, ni a quemar coches, ni cubos de basura -¡y mire usted que hay basura!- ni vamos a incendiar la sede socialista. Ni siquiera vamos a tirarle piedras. Todo lo más, si acaso, algunos huevos; pero eso no es por incordiar, sino por paliar una evidente carencia. En todo caso -sígame creyendo, señora Delegada del Gobierno- hace más falta toda esa policía en otros lugares y en otros menesteres. No voy a insinuar que persiguiendo terroristas, pero a falta de ordenes en tal sentido, bien pudo dedicar esas fuerzas a perseguir y prevenir todo tipo de delincuencia, que la hay en abundancia. Incluso en esa misma calle Ferraz, justo en la acera de enfrente.
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