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Desde la llegada al poder del señor Rodríguez, a través del golpe de Estado del 13 de marzo de 2004 (subversión clarísima y palmaria de la legislación electoral), vengo sosteniendo que la solución de España está en camino. La deriva estalinista del gobierno, el retorno a la división de la sociedad desde el poder, el intento de revivir la Guerra Civil, con el claro propósito de ganarla 70 años despues de perdida por sus huestes, nos aproximan inevitablemente a la reedición de aquella criminal II República, beligerante contra la mitad de España. En esta idea viene hoy a reafirmarme un artículo del impagable Ismael Medina, cuyos últimos párrafos transcribo:
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Ismael Medina
(Vistazoalaprensa.com)
SÓLO EN LA CONSUMACIÓN DEL CAOS CABRÍA ALENTAR ALGUNA ESPERANZA DE FUTURO
MUCHOS se preguntan hoy si es irremediable la deriva hacia la desintegración de España, de la que la forma federal o confederal perseguida por Rodríguez sería sólo una etapa previa a la balcanización o a la creación neomarxista de una Unión Ibérica de Repúblicas Socialistas. La propuesta de reforma constitucional limitada evacuada por Rajoy como contrarpuesta al Manifiesto socialista de descarado retorno a la II República proporciona escaso margen a la esperanza.
Lo que España precisa para regenerarse no es una reforma de la Nicolasa, sino una nueva constitución elaborada con rigor y susceptible de ensamblar tradición histórica con futuro verazmente democrático. Pero una solución de tal naturaleza requiere que emerjan auténticos líderes, capaces de ilusionar a amplios segmentos de la sociedad. Y un fenómeno de tal naturaleza raya con lo milagroso en circunstancias decadentes como la actual. Necesitan el caldo del caos para surgir. En política como en astrofísica el caos es manantial de nuevo orden. Es triste y paradójica esperanza que la regeneración de España pueda fiarse en el caos hacia el que nos conduce Rodríguez. Mientras ese presumible desenlace no se materialice plenamente España, como la Nicolasa, seguirá siendo Plaza de la Prostitución y remedo político del chocho de la Bernarda.
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Coincido -como no podía ser menos-, con el diagnóstico y la esperanza del maestro Ismael. Del caos saldrá el futuro de España. Y si no sale, y España -como todo lo humano- ha concluído ya su ciclo vital y está llamada a la desaparición definitiva, al menos nosotros no lo veremos.
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