SOBRE EL LACITO ROJO.

Publicado el 2 de Diciembre, 2006, 13:58. en General.
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El que las oenegés integrantes de la plataforma Sida y Desarrollo (Ayuda en Acción, Cruz Roja Española, Médicos del Mundo, Prosalus, Unicef y la Federación de Planificación Familiar Estatal), querían ponerle a uno de los leones del Congreso, como símbolo de la lucha contra el SIDA, cosa que los servicios de seguridad impidieron.
Más allá de la pura anécdota, me parece que resulta bastante sintomática la pretensión. Transformar al León Hispano en gatito complaciente y castrado, que ronronea satisfecho en el regazo de sus amos.
Ya se que sólo son esculturas; que Daoíz y Velarde no son más que bronce, y por sus inexistentes venas de metal ya no ruge la pólvora de los viejos cañones que vomitaron muerte en Tetuán y El Serrallo y que Ponzano transmutó en símbolo -bronce, pólvora, valor, muerte- de la España que los arrebató al enemigo. Quererle poner el lacito rojo a los leones del Congreso es como ponerle el cascabel al gato.
Acaso, ciertamente, conviniera el simbolo. Porque dentro de ese circo ya no ruge España, ni la dignidad nacional; ni siquiera la soberanía de un pueblo cuyo único objetivo es ir sobreviviendo mal que bien.
Quisiera poder decir que fuera hay otra España; "la España de los trágicos destinos, la que, por vocación de águila imperial, no sirve para cotorra amaestrada de Parlamento". (1). Pero no puedo.

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(1) José Antonio Primo de Rivera. "La victoria sin alas". 7 diciembre 1933.