SOBRE LA MANIFESTACIÓN.

Publicado el 26 de Noviembre, 2006, 11:44. en General.
Referencias (1)

La que reunió ayer en Madrid a -según qué medios- cuatro gatos o una multitud. De hacer caso a la Delegación del Gobierno -con datos de la Dirección General de la Policía-, acudieron a la cita 129.715 personas. Ya es hilar fino, acaso por cuyo motivo El Pais lo reduce a 120.000.
«Rendición en mi nombre, ¡no!», fue el lema de la manifestación; lema con el que, evidentemente, cualquier persona de bien estará de acuerdo.
«Comprometidos con las víctimas del terrorismo», rezaba otra pancarta sostenida por la plana mayor del PP.
No estuve en la manifestación de ayer. A cambio, he estado en otras muchas cuya convocatoria fue tildada -incluso por algunas víctimas- como manipuladora.
Quien me conozca, sabe que siempre -siempre- he estado con las víctimas del terrorismo, si bien -como algunas de las propias víctimas en ocasiones- con cierto apoyo selectivo. Respeto a todos los muertos, pero no puedo dejar de poner en un segundo lugar a aquellos que han muerto sólo porque pasaban por allí y eran ciudadanos inocentes. Mis preferencias están -siempre han estado- con aquellos que han muerto por ser españoles. Sabiendo, en su ultimo instante, que morían por España.
Desde 1977 hasta 1982, los muertos eran el precio de la democracia. Y, como los muertos solían ser hombres de uniforme -Guardia Civil, Policía, Ejército- la democracia pagaba muy a gusto el precio.
Me manifesté en -si la memoria no me falla- 1979. Convocaba Fuerza Nueva y aún no existía la AVT, y si existía estaba en mantillas. Me acusaron -junto a los 300.000 manifestantes según cifras oficiales, que ya serían más- de capitalizar y manipular.
Me manifesté -Juntas Españolas llamaba a los españoles- en 1986. Estaba reciente el atentado de la Plaza de la República Dominicana y allí -como la primera manifestación multitudinaria de la AVT actual- terminó la nuestra. También me llamaron manipulador y capitalizador.
Me he manifestado otras muchas veces. Alguna de ellas, como la manifestación espontánea de septiembre del 79, -espontaneidad que me hace comprender a la perfección la movida del 13 de marzo del 2004, y creo que nos entendemos-, ante el entonces Cuartel General de la Armada, que subió hacia la Puerta del Sol, donde la policía repartió estopa con rigor digno de mejor causa. También en aquella ocasión -y en otras anteriores y posteriores- me han llamado de todo.
Fue necesario que los muertos empezaran a ser elegidos entre los políticos para que la democracia considerase demasiado alto el precio. Y fue entonces cuando -lo tengo firmado en público- comencé a decir que mejor que no hubiera muertos; pero que si tenía que haberlos, prefería que las víctimas fueran políticos en vez de militares.
No hago distingos entre los muertos. No los hago porque -aunque ellos no lo sepan, aunque sus familias no lo admitan- han muerto por ser españoles, por España. Si los hago entre quienes, según quien les llame, aplauden o insultan.
Deseo lo mejor para los esfuerzos de la AVT. Se lo deseo porque -hoy por hoy- es la única fuerza capaz de dar el aldabonazo que las conciencias -de quien la tenga- necesitan. Porque lo que pide y defiende es -además de justo- lo necesario para salvar la dignidad de nuestra Patria. Porque la AVT no tiene la culpa de que se le pegue como una lapa el desnortado PP.
Pero le pido a la AVT que no desprecie otras adhesiones. Las adhesiones de otros que, por decir lo mismo que hoy dicen ellos, hemos sido insultados, despreciados, injuriados y -en más de una ocasión- multados y apaleados.