SOBRE LA REFORMA CONSTITUCIONAL.

Publicado el 14 de Octubre, 2006, 11:34. en General.
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Una encuesta realizada por Sigma Dos para EL MUNDO muestra que más de un 80,7% de la población se pronuncia a favor de que la Constitución se reforme para igualar a la mujer en la sucesión a la Corona.
Ello me parece un buen síntoma del igualitarismo irracional que se ha instaurado machaconamente en el pueblo español. Porque no se trata de igualar en derechos -y obligaciones, no nos olvidemos- a hombres y mujeres; no se trata de establecer la igualdad de trato en el ámbito laboral o social. No es eso lo que se discute en este caso.
En el caso de la Corona, lo que se discute afecta exclusivamente a una familia y, más concretamente, a una persona.
Desde mi particular óptica, exactamente lo mismo da quien vaya a ser heredero de una Corona cuya Instauración -nada de restauración ni de derechos históricos- fué una de los mayores errores de Francisco Franco. Este detalle le importará a la afectada o afectado por las medidas sucesorias, y acaso a sus padres, tíos y abuelos. Nada nos va a aportar a los españoles el nombre o sexo de una futura reina o rey que, de seguir así las cosas, jamás llegará a ser proclamado mas que de la fantasmal manera en que se autotitulaba rey aquel pobre Juan III que nunca existió.
Lo que desde mi -repito- particular óptica me importa, es el coste de la medida que iguale los sexos en el derecho sucesorio. El coste económico y, sobre todo, el coste político.
Porque esa pequeña reforma que relegue las distinciones cromosomáticas, conlleva una disolución de las Cortes y unas elecciones generales. Coste económico que no tendría mayor trascendencia, puesto que lógicamente se aprovecharía el término de la legislatura para hacerlo.
Pero enorme coste político, por dos razones. La primera, que España no está para alegrías de desgobierno durante un periodo considerablemente largo. Segunda, todo el añadido que -sin duda- se metería de sopetón y enmascarado con esa reforma sexual.
Vamos: que el muy maduro, preparado y culto pueblo español, probablemente votase pensando en los órganos sexuales que prefiere para el trono, sin fijarse en que al mismo tiempo aprobaba un estado federal o vaya usted a saber qué cosa.