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No puedo evitarlo. Acabo de escuchar en Radio Intercontinental el testimonio de una mujer, médico de la Cruz Roja, sobre el atentado de ETA contra la Guardia Civil en la Plaza de la República Dominicana de Madrid.
En aquél atentado perdieron la vida muchos guardias, resultaron gravemente heridos otros muchos. Uno de estos -la cara destrozada, el globo ocular fuera de su órbita-, cuando la doctora que lo ha recordado fue a atenderle, le dijo: "detrás hay otros que están peor". Nada de quejas, menos aún lloros; nada de pedir asistencia. "Detras hay otros que están peor". Cuando Juntas Españolas nos manifestamos contra el terrorismo unos meses después en aquél mismo sitio, desconocía este detalle. Realmente, ¿cuantos detalles como este desconocemos? ¿Cuántos heroísmos excepcionales, cuántos heroísmos diarios desconocemos? ¿Cuántas actitudes de gallardía suprema quedan ocultas ante la urgencia del dolor y de la ira? Un abrazo, desconocido amigo, español, guardia civil, digno hijo de los Tercios de Flandes y de los Tercios del Duque de Ahumada. Un abrazo, amigos desconocidos y conocidos que llevais el honor por divisa.
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