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El de los soldados españoles enviados al Líbano. Ayer pudimos ver cómo un grupo de buceadores de combate de la Armada medían y señalizaban la zona donde hoy -dicen- desembarcarán los Infantes de Marina enviados por Rodríguez a la zona.
Ayer, también, pudimos ver cómo los soldados de la Infantería de Marina más antigua del mundo, la que estuvo -por boca de uno de sus integrantes- en la ocasión más alta que vieron los siglos, hacían sus labores de preparación del desembarco. En fin: será una misión de la ONU, tendrá todas las bendiciones parlamentarias, será -esto sin discusión- una misión peligrosa. Pero mis ya casi olvidados galones rojos y sardinetas doradas de antiguo soldado del Tercio de Levante, se han revuelto con asco al ver a la gloriosa Infantería de Marina española trabajando ante la atenta mirada de los bañistas curiosos.
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