SOBRE LA ENORME SATISFACCION.

Publicado el 24 de Agosto, 2006, 16:56. en General.
Referencias (1)

La que me ha proporcionado ver que en una página autodefinida como de "información neutral multitemática", enlaza uno de mis modestos comentarios, el referido a la soledad de la Ikurriña que piden los no identificados convocantes de una manifestación separatista en Vascongadas.
Este enlace ha disparado mis índices de audiencia, lo cual mi vanidad agradece bastante, así como el comentario con que se refieren a mi modesto diario: Un claro ejemplo de la violencia en los medios, por los de siempre.
Ahí es nada, la categoría que me conceden.
Lamento, no obstante, la confusión entre violencia e ironía, tal vez sarcasmo.
Violencia, señores, es la de quienes se escudan en los asesinatos; violencia es la de quienes se aprovechan de las bombas y de los tiros en la nuca; violencia es la de quienes se sitúan a rebufo de la guerrilla urbana. Violencia es la de quienes recogen la fruta cuando otros sacuden el árbol.
Eso es violencia, señores; y es, además, cobardía.
Violencia es la de someter a votación y al gusto de la minoría la trucidación y el asesinato de nuestra madre común, España. Y digo minoría, porque los habitantes de Vascongadas lo son con respecto al resto de los españoles, que algo tendríamos derecho a decir al respecto.
Violencia es pedir algo ilegal, como lo es la presencia en solitario de una bandera autonómica, la ruptura de la más antigua unidad nacional, la anexión imperialista de Navarra, y la amenaza de que, caso de no transigir con tales exigencias minoritarias, ETA volverá a asesinar.
Eso, señores, es violencia. Decir que, a los que desde el anonimato promueven manifestaciones para exigir y ensalzar todo ello, les cuelguen las Ikurriñas de sus partes pudendas y les izen por el cuello al balcón del Ayuntamiento, es una simple broma. Y me importa dejarlo claro, no vayan a pensarse que eso es todo lo que se me ocurre, puestos a ser violentos.
Si hubiera escrito con violencia, lo mínimo que habría sugerido sería el fusilamiento inmediato.
Puestos a echarle fantasía, podría sugerir otras muchas cosas, bien fuera recurriendo al amplio magisterio oriental o musulmán, bien al no menos afamado arsenal de la GPU o la KGB, que a estos abertzales de izquierdas les deben sonar más, dada la vinculación de sus progenitores -ideológicos- etarras con el marxismo-leninismo.
O podría tomar ejemplo de las checas que el señor Rodríguez establecerá un día de estos para los que no estamos conformes con la burla continuada de la legalidad vigente en aras de un proceso de paz que no puede terminar mas que en la paz de los cementerios. En el cementerio para España y para los españoles con dignidad.
Pero ni siquiera habría que ir tan lejos. Acaso les parezca menos violento recurrir a las hogueras purificadoras, bien que sustituyendo la leña por un autobús de los que los abertzales de izquierdas queman habitualmente. ¿Tal vez un cajero automático fascista, un concesionario de coches nazi? ¿Prefieren un par de kilos de Goma-2, que tanto usan? Acaso fuera mejor meterlos a todos en un zulo y tirar la llave, como los abertzales de izquierdas hicieron con Ortega Lara. O dos tiros en la nuca tras 24 horas de secuestro y tortura, como le hicieron a Miguél Angel Blanco.
Ya puestos, puede ser más civilizado y menos violento pegarles un tiro delante de su familia (hijos, madre, esposa) en la calle, en su lugar de trabajo, en un bar o un restaurante.
O colocarles una bomba en el coche, para que al explotar mate o mutile también a sus hijos. O lanzar granadas contra su vivienda, matando principalmente mujeres y niños.
Eso, señores, es violencia. Y no precisamente en los medios, sino en la realidad.
Y quien no vea en la manifestación separatista convocada y en la ofensa a la Bandera de España una apología de todo ello, o es un cómplice, o es un gilipollas.