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Consistente en autorizar la reunión del partido socialista de Vascongadas con los genuínos representantes de ETA; reunión que, en cualquier país civilizado del mundo, supondría una inmediata intervención de la policía. No se a ustedes, pero a mí no me extraña en absoluto. Al señor Garzón ya nos lo conocemos. Es el mismo juez al que le pusieron en libertad a varios etarras, porque en los cuatro años que la legislación vigente permite para la prisión provisional, no había sido capaz de instruir el correspondiente sumario. El mismo que instruyó tan mal el sumario del caso Nécora, que los principales narcotraficantes quedaron en libertad por esta causa, y el tribunal que los juzgó le dio un buen rapapolvo en la sentencia, caso insólito. Mientras tanto, el señor Garzón dedicaba sus esfuerzos y tiempo -el tiempo por el que le pagamos todos- a perseguir al anciano General Pinochet, incluso desplazándose al Reino Unido para interrogarle. También, por si alguien no lo recuerda, el señor Garzón fue el segundo en la lista del PSOE, tras Felipe González.
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