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Los que los separatistas catalanes arrojaron ayer al señor Rajoy, el señor Piqué y otros señores del PP que tuvieron a bien intentar expresar sus opiniones, de acuerdo con la legalidad vigente, la democracia y el estado de derecho que nos hemos dado a nosotros mismos. Esto demuestra dos cosas. Una, que los separatistas catalanes tienen de demócrata lo que Stalin. Dos, que -dado que el PP recurrió a la policía autónoma para salir del lugar del acto- no debían ir suficientemente provistos de huevos. Para contraatacar, digo; no sean malpensados. Podría añadir que -en bastantes ocasiones-, algunos cretinos han intentado molestar en algún acto de las fuerzas nacionales, y sin necesidad de policía han tenido que salir por pies. Pero es que -claro- nosotros somos unos violentos y unos antidemócratas y unos salvajes.
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