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El que, por propia mano, se quemó a estilo bonzo el pasado domingo en Mijas (Málaga), y que falleció ayer. Su resolución estaba, al parecer, motivada por la no regularización de su situación en España. No pretendo incitar a nadie a derrochar gasolina, con la crisis energética que tenemos encima, pero debo reconocer que es un método brillanmte para llamar la atención. Eso si: recomendaría a los posibles imitadores que lo hicieran en la puerta de La Moncloa, donde los servicios de seguridad del señor Rodríguez apagarían sus ardores regularizantes más raudamente.
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