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Que también podría calificar de otra forma más coloquial, pero no quiero que me llamen malhablado. Aunque lo soy. El acongoje del llamado Poder Judicial, de la llamada Fiscalía General del Estado, del llamado Gobierno y de la llamada Oposición. Me explico, que para eso soy de infantería, como decía el maestro Rafael: Acongoje del poder judicial -sin mayúsculas- por tragarse y contagiarse del acongoje de la fiscalía -ídem de lienzo- sobre las amenazas batasunoetarras que, como las han proferido los terroristas, no son delito. Si este su servidor que suscribe dijera -cosa que obviamente no va a hacer- que la política del llamado gobierno nos lleva a la guerra civil de cráneo, ya estaría empapelado. Por eso -quede claro- no lo digo. Acongoje del gobierno -sin mayúsculas, de nuevo- por la insistencia en buscar sus votos de mierda entre la sangre de los demás. Y acongoje -o acojone, que ya está bien de medias tintas- de la oposición, que no tiene lo necesario para decir de una puñetera vez que no quieren ser cómplices de esto, y que ahí se quedan sus escaños para que los psoetarras se los metan por... donde a cada cual menos le apetezca. ¿A que no hay? Pues eso: acojonados.
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